Los déficits de inversión sostenidos a lo largo del tiempo han debilitado la capacidad de la infraestructura ferroviaria para ofrecer el servicio previsto.
Las incidencias y deficiencias acumuladas en la red ferroviaria están afectando de manera significativa a la movilidad. Más allá del impacto directo sobre la ciudadanía, esta situación conlleva unos costes muy relevantes para la economía y para el tejido empresarial, especialmente para las pymes, que tienen menor capacidad de adaptación ante este tipo de incidencias.
Pimec ha estimado que la interrupción del servicio de Rodalies, junto con el corte puntual de la AP-7, ha generado un impacto económico muy elevado sobre el tejido productivo catalán, con un coste mínimo diario de 5.988.688,75 euros en términos de costes laborales y un impacto de 8.952.227,83 euros en términos de Producto Interior Bruto, según las estimaciones elaboradas por el Observatorio de la Pyme de Cataluña.
Este cálculo se basa en los costes laborales derivados de los retrasos de los trabajadores afectados, que han tenido que recurrir a medios de transporte alternativos, excluyendo a aquellos que tienen la posibilidad de teletrabajar y asumiendo un retraso medio de 60 minutos por persona. En el caso del corte de la AP-7, se han estimado los costes a partir del tiempo adicional empleado por los trabajadores para llegar a sus puestos de trabajo mediante vías alternativas.
El empresario Miquel Camps, gerente de Miquel Camps SA y vicepresidente de Pimec, ha explicado cómo esta crisis ferroviaria ha impactado directamente en su actividad empresarial, centrada en las reformas integrales de tiendas, un sector especialmente sensible a los plazos y a la coordinación de los equipos: “Es cierto que en aquel momento sufrimos una subida de precios por parte de los proveedores, una situación que ya tensionaba los márgenes debido a los conflictos bélicos, pero sobre todo nos afectó el hecho de que los trabajadores llegaban tarde a las obras o, en algunos casos, ni siquiera podían llegar a tiempo”.
Camps también ha subrayado que estos retrasos constantes generaron “desajustes en la planificación de los proyectos, alargando los plazos de ejecución y dificultando el cumplimiento de los compromisos con los clientes”. Además, ha añadido que la incertidumbre en los desplazamientos obligó a la empresa a replantear horarios, reorganizar equipos sobre la marcha y asumir costes adicionales para garantizar la continuidad de las obras, en un contexto ya marcado por la inestabilidad.
Por su parte, el presidente de Pimec Logística – Clúster Logístico de Cataluña, Ignasi Sayol, ha alertado de que el caos ferroviario dibuja un escenario complejo para las pymes, no solo catalanas sino también de otros territorios como Navarra, Zaragoza o el sur de Francia, todos ellos vinculados al puerto de Barcelona como nodo logístico de referencia. Considera que las incidencias han comportado un incremento de costes y contradicen los objetivos de descarbonización, al tiempo que pueden afectar a la confianza en la eficiencia del puerto de Barcelona. En este sentido, ha advertido que el problema de fondo es la falta de infraestructuras ferroviarias alternativas que garanticen la continuidad del servicio en situaciones de incidencia.
El impulso del Pacto Nacional Ferroviario
Los representantes de Pimec se han reunido con los diferentes grupos parlamentarios del Parlamento de Cataluña para presentarles su propuesta de Pacto Nacional Ferroviario, con el objetivo de alcanzar un consenso de país que permita abordar de manera estructural las carencias del sistema.
Entre otras cuestiones, han defendido la necesidad de un acuerdo político amplio y de largo recorrido que supere las soluciones a corto plazo y permita establecer una estrategia estable para el desarrollo del sistema ferroviario catalán. La entidad ha propuesto que este pacto se concrete en un Plan Integral Ferroviario, que actúe como hoja de ruta operativa para impulsar las actuaciones necesarias. Entre los principales ejes que plantea destacan:
- Planificación integral de la red ferroviaria, con una visión estratégica que integre tanto el transporte de pasajeros como el de mercancías y permita disponer de una red más mallada, resiliente y con alternativas ante incidencias.
- Mejora de la inversión y de su ejecución, con el objetivo de recuperar el déficit inversor acumulado y reforzar los activos críticos del sistema ferroviario.
- Segregación de los flujos de mercancías y pasajeros, para evitar colapsos del sistema y garantizar una operativa más eficiente.
- Una gobernanza efectiva del sistema ferroviario, con un papel central de Cataluña en la gestión y la toma de decisiones.
- Garantía de inversión y renovación del material ferroviario, con el compromiso de recuperar el déficit acumulado e incorporar nuevos trenes para sustituir progresivamente las unidades más antiguas antes de 2030.
- Mecanismos de auditoría y seguimiento, que aseguren el cumplimiento de los acuerdos y la evaluación de los resultados del modelo ferroviario.
