Entrevista a Helena González, presidenta de la Asociación de Casas de Colonias y Albergues de Cataluña (ACCAC).
La ACCAC celebra 40 años en un momento de transformación del sector. ¿Cuáles considera que han sido los principales hitos alcanzados por las casas de colonias y albergues de Cataluña durante estas cuatro décadas?
Cuando una organización cumple cuarenta años, lo más importante no es solo mirar atrás, sino entender qué nos ha permitido llegar hasta aquí y qué nos prepara para afrontar el futuro. La ACCAC ha contribuido a cohesionar y profesionalizar un sector muy diverso, formado mayoritariamente por empresas arraigadas en el territorio. Las casas de colonias han evolucionado, han mejorado sus equipamientos y se han adaptado a los cambios sociales y educativos sin perder su esencia. Pero el gran logro ha sido demostrar, generación tras generación, que las experiencias educativas fuera del aula siguen siendo imprescindibles. Y también que la colaboración entre empresas es la mejor herramienta para innovar, anticiparse a los cambios y construir el futuro.
Las casas de colonias tienen un fuerte impacto social y educativo, pero también económico y territorial. ¿Qué papel desempeñan hoy estas empresas en la economía local y en la dinamización del medio rural?
Las casas de colonias son mucho más que equipamientos educativos. Muchas son empresas familiares que desde hace décadas forman parte de la historia y de la identidad de los municipios donde están ubicadas. Generan empleo, crean oportunidades y contribuyen a mantener vivo el tejido económico y social de muchos entornos rurales. Pero su valor va todavía más allá: conectan a niños y jóvenes con el territorio, con la lengua, con la cultura y con el patrimonio del país. Han sido una puerta de entrada al conocimiento de Cataluña para generaciones enteras y siguen siendo un ejemplo de cómo la actividad económica, el compromiso educativo y el arraigo territorial pueden avanzar de la mano.
En los últimos meses, el sector ha alertado de la reducción o supresión de las colonias escolares por parte de algunos centros educativos. ¿Qué impacto tiene esta situación sobre las empresas del sector?
Nos preocupa porque la primera pérdida no es empresarial, sino educativa. Las colonias escolares son una experiencia que favorece la convivencia, la autonomía, la cohesión de los grupos y el crecimiento personal de niños y jóvenes. Cuando un centro educativo deja de organizar colonias, se pierde una oportunidad de aprendizaje que difícilmente puede reproducirse en otros contextos. Evidentemente, esta situación también afecta a muchas empresas del sector, pero el debate de fondo es qué valor otorgamos, como sociedad, a las experiencias educativas fuera del aula y si estamos dispuestos a preservarlas para las futuras generaciones.
Muchas de las empresas asociadas a la ACCAC son pymes familiares. ¿Cuáles son hoy los principales retos empresariales a los que se enfrentan en materia de costes, personal, regulación o rentabilidad?
Las empresas afrontan retos compartidos con muchos otros sectores: el incremento de los costes, la dificultad para atraer profesionales cualificados o el relevo generacional. Al mismo tiempo, deben seguir invirtiendo en calidad, sostenibilidad y mejora de sus equipamientos para seguir siendo competitivas. Pero también existe un reto menos visible: preservar el conocimiento y la experiencia acumulados durante décadas. En este contexto, el asociacionismo es más importante que nunca. Formar parte de la ACCAC significa compartir conocimiento, encontrar apoyo ante los retos comunes y construir una voz colectiva que permita afrontar con mayor fortaleza los desafíos del futuro.
El sector de las casas de colonias ha evolucionado mucho más allá de la actividad escolar tradicional. ¿Qué nuevas líneas de negocio u oportunidades de crecimiento están explorando actualmente las empresas del sector?
Las colonias escolares siguen siendo la actividad central y el principal elemento identitario de muchas empresas del sector. Más que hablar de nuevas líneas de negocio, yo hablaría de capacidad de adaptación. A lo largo de estos años, las casas de colonias han sabido ampliar sus usos, mejorar sus equipamientos y dar respuesta a nuevas necesidades educativas y sociales sin perder su esencia. El reto no es reinventarse, sino seguir ofreciendo experiencias educativas de calidad que continúen siendo útiles y relevantes para las nuevas generaciones. Esa capacidad de evolucionar manteniendo la esencia es, probablemente, una de las grandes fortalezas del sector.
De cara a los próximos años, ¿qué reclama la ACCAC a las administraciones para garantizar la viabilidad y la competitividad de un sector que combina educación, turismo y cohesión territorial?
Reclamamos una mirada estratégica que reconozca la contribución de las casas de colonias a la educación, al territorio y a la cohesión social, integrándolas en el sistema educativo. Las colonias escolares han sido durante generaciones una herramienta de igualdad de oportunidades, de convivencia y de crecimiento personal, y es necesario garantizar que sigan siendo accesibles para todos los niños y jóvenes. Al mismo tiempo, las empresas necesitan un entorno que favorezca la inversión, la innovación y la mejora continua. Desde la ACCAC seguiremos trabajando para construir esta visión compartida. Porque el futuro de las colonias escolares no es solo una cuestión sectorial: también es una decisión sobre el modelo educativo y de país que queremos. Y defenderlas hoy es, sobre todo, defender una manera de educar.
