Pimec contribuye a definir una nueva etapa en las relaciones entre la Unión Europea y China

La entidad participa en la Cumbre UE-China y en la elaboración de un dictamen del Comité Económico y Social Europeo que plantea una nueva estrategia de cooperación entre ambas potencias

Las relaciones entre la Unión Europea y China han entrado en una nueva fase marcada por los cambios geopolíticos, las tensiones comerciales y la necesidad de reforzar la competitividad europea sin renunciar a la cooperación internacional. En relación con esta cuestión, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) ha elaborado un dictamen sobre el futuro de las relaciones entre la Unión Europea y China, un documento estratégico en el que Pimec ha desempeñado un papel activo a través de la participación de su representante en el CESE, Jacint Soler Matutes, como ponente principal y redactor del dictamen.

La presentación del documento coincide con la celebración de la Cumbre bilateral de la sociedad civil en Hangzhou (provincia de Zhejiang), un encuentro de alto nivel que llega en un momento especialmente relevante para redefinir los vínculos económicos, comerciales y políticos entre Bruselas y Pekín.

En este contexto, la participación de Pimec tanto en esta cumbre como en la elaboración del documento refuerza el compromiso de la entidad con la defensa de los intereses de las pequeñas y medianas empresas en los grandes debates europeos.

El dictamen parte de una premisa clara: China es un actor económico global con el que Europa no puede permitirse ni desconectar ni ignorar. A pesar de los desequilibrios comerciales existentes y de las diferencias en los modelos económicos y políticos, el documento defiende que la Unión Europea debe construir una estrategia común basada en la reciprocidad, la competitividad y la cooperación selectiva.

El informe recuerda que la relación comercial entre ambas economías supera los 800.000 millones de euros anuales, pero alerta de que el déficit comercial europeo en bienes con China alcanzó los 359.000 millones de euros en 2025. Por este motivo, el CESE plantea reforzar las exportaciones europeas, especialmente en servicios, facilitar la internacionalización de las empresas europeas y crear condiciones de competencia más equilibradas.

Uno de los aspectos más destacados del dictamen es la atención específica a las pequeñas y medianas empresas, que a menudo encuentran mayores dificultades para acceder al mercado chino.

Entre las propuestas figura ampliar los programas europeos de apoyo a la internacionalización de las pymes, reforzar las herramientas para que puedan vender a través del comercio electrónico chino, reducir las barreras técnicas y facilitar la certificación de los productos europeos para acceder al mercado asiático. También se plantea aprovechar mejor el papel de la diáspora china en Europa como puente comercial entre ambos mercados.

El documento defiende igualmente que las medidas de defensa comercial deben ir acompañadas de una estrategia para incrementar la competitividad europea, de manera que la protección del mercado no sea la única respuesta ante los desafíos actuales.

El informe apuesta por atraer inversiones chinas hacia Europa siempre que cumplan condiciones que favorezcan la transferencia tecnológica, la creación de empleo de calidad y el desarrollo de proveedores locales.

En este sentido, se defiende una política de «Made in Europe with China», basada en alianzas industriales que permitan reforzar la capacidad productiva europea en sectores estratégicos como el vehículo eléctrico, las tecnologías avanzadas o la industria verde, manteniendo siempre el principio de acceso condicionado al mercado europeo.

Por otro lado, se reivindica un papel más relevante para la sociedad civil en las relaciones entre la UE y China. Entre las medidas propuestas destacan el impulso de los intercambios empresariales, la facilitación de la movilidad de profesionales, estudiantes e inversores, así como una mayor colaboración en ámbitos globales como la lucha contra el cambio climático, la transición energética o la cooperación al desarrollo.

Una de las medidas concretas que recoge el informe es eliminar el requisito de visado para los turistas chinos, con el objetivo de fomentar su llegada a la UE. La cifra actual de visitantes chinos sigue siendo reducida —1 millón al año en la UE—, a pesar de que su gasto se encuentra entre los más elevados y no se trata de un turismo estacional. China ya había eliminado hace unos años la obligación de visado para los ciudadanos de varios Estados europeos, entre ellos España.

El documento concluye que la relación entre la Unión Europea y China debe evolucionar hacia un modelo más equilibrado, en el que se combinen los instrumentos de defensa comercial con nuevas oportunidades de inversión, internacionalización y cooperación. En este nuevo escenario, el CESE considera que China debería pasar de ser percibida exclusivamente como un rival sistémico —un término acuñado por Ursula von der Leyen en 2019— a convertirse en un socio selectivo en aquellos ámbitos en los que existan intereses compartidos y beneficios mutuos.

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