Tecnología dual: una oportunidad para la industria catalana

Las inversiones europeas en seguridad y defensa abren nuevas oportunidades para las empresas que desarrollan tecnologías con aplicaciones tanto civiles como militares

Europa vive un cambio de paradigma, ya que, tras la invasión de Ucrania, las tensiones geopolíticas y la necesidad de reforzar la autonomía estratégica han situado la seguridad y la defensa entre las grandes prioridades de la Unión Europea. Este nuevo escenario está impulsando un incremento de la inversión pública en tecnologías estratégicas, muchas de las cuales comparten una característica fundamental: son tecnologías duales y tienen aplicaciones tanto en el ámbito civil como en el militar.

Hablamos de desarrollos que forman parte de nuestro día a día, como la inteligencia artificial, los drones, los sensores, los sistemas de comunicación, la robótica, las tecnologías espaciales, la ciberseguridad o la computación cuántica. Son soluciones que pueden servir para proteger infraestructuras críticas, gestionar emergencias, mejorar la movilidad, monitorizar el medio ambiente o reforzar las comunicaciones seguras, pero que también pueden integrarse en sistemas de defensa.

Cataluña no es ajena a este movimiento y la Generalitat ha situado la industria vinculada a la seguridad y las tecnologías duales entre los ámbitos estratégicos para reforzar la competitividad del país. En esta línea, se han impulsado programas para que cientos de empresas catalanas, especialmente pymes, conozcan los requisitos de acceso a este mercado y puedan diversificar su actividad aprovechando sus capacidades tecnológicas.

Este impulso responde también a una realidad industrial, ya que Cataluña dispone de un ecosistema consolidado en sectores como la automoción, la metalurgia, la maquinaria, la aeronáutica, el espacio, la ciberseguridad o las tecnologías digitales.

Muchas pymes desarrollan productos que, sin haber sido concebidos inicialmente para el sector de la defensa, pueden adaptarse a nuevos usos gracias a su alto componente tecnológico

La tecnología dual representa, sobre todo, una oportunidad de diversificación y hay que tener en cuenta que las empresas pueden ampliar mercados aprovechando conocimientos, patentes y procesos productivos ya existentes. Esta evolución también contribuye a reforzar la innovación, incrementar la inversión en I+D y generar empleo altamente cualificado en ámbitos como la ingeniería, el software, la fabricación avanzada o la inteligencia artificial.

Para muchas pymes, sin embargo, el reto no es tecnológico, sino de acceso, ya que entrar en este mercado implica cumplir estándares exigentes, entender nuevos procesos de contratación y establecer alianzas con grandes empresas o centros tecnológicos. De ahí la importancia del acompañamiento y de los ecosistemas de colaboración que se están impulsando desde Cataluña y desde la Unión Europea.

Más allá del debate sobre el gasto en defensa, existe un consenso creciente de que Europa necesita reforzar su autonomía tecnológica en ámbitos estratégicos. En este contexto, la tecnología dual aparece como una herramienta para incrementar la competitividad industrial, reducir dependencias externas y acelerar la transferencia de conocimiento entre los sectores civil y de seguridad.

Para el tejido empresarial catalán, este nuevo escenario puede representar una ventana de oportunidad para crecer, internacionalizarse y generar más valor añadido

David Garriga es el presidente ejecutivo de SIRT, una de las 20 empresas acreditadas por el Ministerio de Defensa, con 28 años de historia, que dedica su actividad empresarial a la ciberseguridad. “El mercado ha ido aceptando cada paso que dábamos, y esto es muy importante para que la acción de innovación tenga éxito en el entorno empresarial. Ahora hemos incorporado la parte cognitiva dentro del concepto de ciberseguridad y la verdad es que nos está yendo muy bien porque la ciberdefensa más la defensa cognitiva nos está dando muy buenos resultados en nuestro enfoque hacia defensa”, explica.

Por otro lado, recuerda que “los conflictos geopolíticos de hoy en día se inician en el ámbito del ciberespacio y con el objetivo de generar incidencia en la sociedad, por tanto, la sociedad y la cultura son una primera línea de defensa de todo país democrático europeo”.

En este sentido, pone de manifiesto que “las pymes son las que tienen más capilaridad social y sensibilidad hacia estos enfoques, y a lo largo de la historia TIC de Cataluña han sido pioneras y líderes de industrias como la de los videojuegos, las comunicaciones y los audiovisuales”. Estas tecnologías “son las que hoy nuestros enemigos utilizan para incidir en nosotros y cuyo dominio es clave para también defendernos”, por lo que destaca que “la parte cognitiva empieza a ser un elemento clave en los conflictos geopolíticos del mundo”.

“Ahora es la sociedad civil la que está innovando de forma exponencial y esto origina un aumento significativo de las oportunidades en el mercado, aportando mayor capacidad financiera”

Sobre los principales retos, apunta a “entrar en una industria que tiene su propio lenguaje y sus propias maneras de hacer”, ya que “es como empezar de nuevo en un mercado completamente desconocido y esto supone un esfuerzo complementario que, en estos momentos, compensa por las grandes oportunidades que está ofreciendo”. “Creemos que políticamente y estructuralmente en el ámbito de la defensa se están dando los pasos correctos para que esto sea así, pero queda mucho camino por recorrer, y no estará exento de grandes esfuerzos por parte de las empresas”, asegura.

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